Enseñar y aprender haciendo: El movimiento ‘maker’

movimiento_makerDesde siempre han existido personas aficionadas a “hacer” cosas, ya sea creando, modificando o reparando objetos de su interés. Por ejemplo, en la jerga habitual suele utilizarse el término “manitas” (tinkerer en inglés) para referirse a aquellos que se animan a arreglar equipos o dispositivos sin tener una formación específica. Les caracteriza su capacidad de aprender, ver cómo funcionan ciertos objetos y solucionar problemas. En general, son personas con alta destreza manual.

Otro término coloquial relacionado es “cacharreo”, el cual denota una acción que tiene que ver con la reparación de algo sin que la persona que ejerce la acción sea necesariamente
un técnico o profesional.

Hoy las culturas del bricolaje, del hágalo usted mismo (DIY), del hacker y del inventor se funden y se renuevan con las tecnologías digitales. Así se generan colectivos propios de este tiempo, donde la tecnología digital tiene una alta presencia. Los garajes de otro tiempo, espacios privilegiados donde el inventor, manitas o artesano se recluía en sus proyectos, hoy dan paso a colectivos de personas que se vinculan y cooperan tanto en nuevos espacios físicos como en comunidades virtuales de aprendizaje.

El colectivo maker, en principio, puede verse como una extensión del movimiento DIY a principios del siglo XXI, inspirado en la amplia circulación en los distintos medios de prácticas de fabricación, herramientas y grupos de soporte. De alguna manera, los métodos y herramientas que tradicionalmente estaban restringidos a laboratorios de investigación y al desarrollo de empresas salen de ellos y son incorporados por la gente común, que los empieza a recrear en clubes o en los garajes de sus casas para su propio beneficio.

Desde su concepción el movimiento toma como insumo la energía creativa, la necesidad permanente de conocer y la imaginación de sus participantes. Los colectivos de makers, cuando evolucionan y se consolidan en una ciudad o zona, toman forma en espacios físicos. A estos se los consideran lugares donde la gente puede crear, construir o fabricar a partir de sus ideas individuales o grupales.

La dinámica particular que se da en tales espacios fomenta el juego y la exploración, propiciando prácticas enriquecedoras relacionadas con el aprender, el crear y el compartir. La introducción y adopción de nuevas tecnologías digitales, tales como la impresión 3D, Arduino y Raspberry Pi, estimularon el movimiento maker. También lo fortalecieron las nuevas oportunidades brindadas por el prototipado rápido y las herramientas de fabricación digitales de bajo coste y la participación creciente de todo tipo de personas en comunidades en red, reunidas por sus propios intereses y generalmente basadas en compartir metas comunes (Dougherty, 2013).

La democratización de ciertas herramientas y saberes de la mano de las tecnologías de fabricación digital abren la oportunidad para experimentar y planificar su integración con los sistemas educativos, dado que ya desde la teoría constructivista se ha indicado su potencial sobre los aprendizajes de los jóvenes. Estas condiciones materiales y sociales permiten una pedagogía fuertemente basada en la experiencia y en los procesos de desarrollo y materialización de ideas poderosas. En el libro Invent to Learn (2013), Martinez y Stager indican que actividades tales como fabricación, cacharreo e ingeniería representan formas de construir saberes que se deben adoptar en las aulas, donde la fabricación hace referencia a la importancia de los procesos de construcción en el aprendizaje.

En los ambientes maker no solo se enseñan a las personas cómo se crean y se hacen las cosas, sino que también se procura aumentar su aprecio por el mundo donde viven y cómo contribuir a su mejora mediante la búsqueda de soluciones creativas a ciertos problemas.

El movimiento maker procura que los estudiantes, en lugar de leer o recibir las respuestas, sean capaces de encontrarlas ellos mismos a través de procesos de creación.

Fuente: Editorial Unipel, Foto de Windell Oskay.

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One Comment

  • Julian A Madriz O Responder

    Estoy muy motivado con esta propuesta

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